
Cayó a 44 kilos anuales por habitante el consumo de carne
Redacción
Según analizó el mercado ganadero de Rosario (Rosgan), esta situación “da cuenta de la resistencia del consumo a convalidar nuevos aumentos de precios, aun debiendo limitar la ingesta de este tipo de carnes, algo que hasta entonces no se observaba de manera contundente en el consumidor argentino”.
La entidad calculó que, a diferencia de otros comienzos de zafra, el negocio exhibirá una dinámica diferente. Entre marzo y junio, el precio de la carne suele subir por cuestiones estacionales, pero para ese período se espera que los valores se mantengan sin demasiadas alteraciones.
La foto del consumo este año muestra imágenes que no son las habituales y ante la pérdida del poder adquisitivo del salario, los consumidores se vuelcan a opciones más económicas, como el pollo o el cerdo.
Con precios de alimentos que parecen no encontrar un techo -pese a la baja de la inflación según datos oficiales- el Gobierno anunció que reducirá impuestos a la importación de alimentos y productos de la canasta básica, con el objetivo de bajar los precios de este rubro.
“Si bien en el caso de la carne vacuna no se espera un efecto directo por ingreso de producto, sí se espera sentir el impacto de una mayor oferta de otras carnes, especialmente de cerdo, cuyos valores más económicos ya generan una fuerte competencia en los mostradores”, señalaron.
El dato a tener en cuenta es que esta situación se produce aun con subas de la carne vacuna por debajo de la inflación. Según los últimos datos que dio a conocer el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), en febrero la suba fue del 4,2%, muy por debajo del 13,2% que marcó el Índice de Precios al Consumidor.




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