
Continúa la trilla de girasol y la siembra de soja tardía
Redacción
El informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) para el Centro Norte de la provincia de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 14 y el 20 de enero de 2026, difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, indica que las tareas agrícolas continuaron fuertemente condicionadas por las condiciones climáticas, luego de diez semanas consecutivas con precipitaciones de variada intensidad.
Según el reporte, las lluvias volvieron a afectar la normalidad, regularidad y ritmo de prácticamente todas las actividades del sector: la siembra de algodón, sorgo forrajero y granífero, soja tardía (de segunda) y maíz tardío; la cosecha de girasol; la aplicación de herbicidas e insecticidas; el picado y embolsado de maíz temprano, así como los monitoreos de los cultivos en sus distintas etapas de evolución.
Avanza la recolección de girasol
El proceso de cosecha de girasol continuó con ritmos desiguales en los departamentos del norte santafesino, muy regulado por los importantes montos pluviométricos registrados durante el período analizado. No obstante, en los últimos tres días se observó una aceleración de las labores, especialmente en los departamentos del centro del área SEA como San Justo, norte de La Capital, Las Colonias y Castellanos, donde la mejora en las condiciones físicas de los suelos permitió el ingreso de la maquinaria a los lotes.
Con la incorporación de nuevas superficies y el avance de la cosecha, los rendimientos mostraron una tendencia alcista. Los valores obtenidos oscilaron entre 20 y 24 quintales por hectárea, con máximos frecuentes de 28 a 30 qq/ha y algunos lotes puntuales que alcanzaron entre 38 y 40 qq/ha.
En cuanto a sanidad, se registraron ataques de aves en determinados lotes, por lo que se realizaron aplicaciones de herbicidas para acelerar el secado de los cultivares, una práctica que permitiría adelantar la recolección y reducir las pérdidas ocasionadas por los daños.
Buen desempeño del maíz temprano
Los maizales de primera mantuvieron estados de buenos a muy buenos, con cultivares excelentes que expresaron todo su potencial productivo. El informe destaca que la campaña se desarrolló hasta el momento bajo condiciones climáticas ideales para el cereal, con adecuados contenidos de humedad en el suelo, una genética bien seleccionada y estrategias de fertilización nitrogenada post emergencia. No se observaron enfermedades ni presencia de plagas.
En paralelo, continuó con ritmo intenso el proceso de picado y embolsado para autoconsumo, principalmente en las áreas de influencia de las cuencas lecheras. Los primeros resultados alentaron expectativas favorables, con rendimientos que oscilaron entre 12 y 13 m/bolsa/ha, valores frecuentes de 15 a 16 m/bolsa/ha y máximos de hasta 18 m/bolsa/ha. El material de reserva obtenido fue calificado como de buena a muy buena calidad.
Evolución favorable de la soja temprana
Los cultivares de soja temprana (de primera) avanzaron en su desarrollo con una muy buena evolución de la estructura de las plantas, la altura, el volumen de la masa foliar y la uniformidad del cultivo. Aquellos lotes que atravesaron normalmente la etapa vegetativa lograron cerrar los entresurcos y, hasta el momento, no presentaron inconvenientes, favorecidos por las condiciones ambientales registradas.
Menor superficie de sorgo granífero
En el caso del sorgo granífero, la implantación sería aproximadamente un 10 % inferior a la del ciclo anterior, que alcanzó las 132.450 hectáreas. La reducción responde a los magros resultados obtenidos en la campaña pasada, consecuencia del déficit hídrico sufrido durante las distintas etapas fenológicas del cultivo.
Hasta la fecha, el progreso de siembra alcanzó el 98 %, con un avance intersemanal de un punto porcentual.
Avance sostenido de la soja y el maíz tardío
Para la soja tardía, la intención de siembra se estimó en 600.000 hectáreas, una superficie similar a la de la campaña anterior. El proceso de implantación alcanzó el 94 %, con un avance intersemanal de cuatro puntos porcentuales. El cultivo presentó buena germinación, crecimiento y desarrollo vegetativo, sin inconvenientes relevantes, aunque las precipitaciones de las últimas dos semanas demoraron el ritmo de las labores.
En cuanto al maíz tardío, el SEA señala una intención de siembra de 90.000 hectáreas, lo que representa un incremento cercano al 22 % respecto del ciclo previo, con unas 20.000 hectáreas más que las 70.000 implantadas el año pasado. El avance de siembra llegó al 70 %, con un progreso intersemanal de cinco puntos porcentuales, también condicionado por las lluvias registradas.


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